11:45
horas de ayer, miércoles, segundo piso del
Centro Internacional de Ferias y Congresos,
léase recinto ferial. Tres vehículos de la
Unipol dejan atrás el escenario donde apenas
horas antes se agolpaba una enorme concentración
de personas y ahora ha quedado vacío con el
fondo propio del paisaje después de la batalla:
bolsas regadas, cientos de colillas y multitud
de residuos con las vallas instaladas para
"hacer camino" hacia la taquilla y los baños
portátiles habilitados como mudos testigos del
paso de una auténtica "marabunta humana". Son
los restos de aquellos que buscaban con ansiedad
una entrada... para la final de murgas del
Carnaval del Miedo 2009, ya que el resto de los
concursos prácticamente pasaron desapercibidos
para el clamor popular.
A la 09:00 horas, una después
de abiertas las taquillas, se acabaron las
entradas individuales para la cita del viernes,
13 de febrero, y a las 9:45 los bonos para las
tres fases y la final. Después, el desierto
absoluto porque la gente, simplemente, se marchó
casi de golpe con sentimientos encontrados:
alegres los que consiguieron su objetivo y la
entrada y decepcionados quienes no lo lograron.
Bonito detalle de Diablos
Locos (invitados posteriormente por la Policía
Local a deponer su actitud) y Trabas, al
principio al cantarle a la gente en la cola.
Luego fueron Clónicas, Trikikonas y Triqui-Traques
(estaban grabando su CD en el Auditorio y se
acercaron por allí) que, en este orden,
brindaron también sus temas a una masa
heterogénea: muchos jóvenes (en teoría no era
festivo en colegios e institutos), hinchas de
las murgas, aficionados al género, carnavaleros,
curiosos o noveleros sin más.

"Un fraude".- Conchi
Barrera Vázquez, 52 años y asidua al acto
porque, como ella misma dice "me gustan todas
las murgas", explica: "Estuve desde las seis de
la mañana del martes en la cola y cuando
llegamos hoy (por ayer) a la taquilla ya no
había entradas para la final. Eran las nueve o
las nueve y cuarto, una hora después de abrir, y
califico lo ocurrido de un fraude porque delante
de nosotros no había más de 600 personas y
calculamos, según eso, que apenas se pusieron a
la venta 700 entradas. Preguntamos a los que
estaban delante, como siempre hacemos, para ver
cuántas iban a adquirir y hacer cuentas".
"Una canallada".- Para
Conchi, el otro calificativo de lo ocurrido ayer
es "simplemente, una canallada. En la cola
estuve con mi marido y con una hermana. Iba a
comprar doce entradas y en el momento en que
cientos de personas se quedaron sin ellas hubo
bastante tensión y tuvo que intervenir la Unipol.
Me dijo la taquillera que se habían vendido
4.000, pero no me cuadra. Nos vimos obligados a
comprar el bono sin tener dinero y terminamos
contando monedas. Me parece muy mal lo
sucedido".
Otro afectado indicó a EL DÍA
que "mis hijos estaban en la cola desde las ocho
de la mañana del martes y a 20 metros de la
taquilla. Sólo pudieron conseguir dos entradas y
me imagino qué pasaría con los miles que
quedaron detrás. Es indignante y ya me pasó con
las mesas de las fiestas de Mayo. Tenía el
número tres y me dijeron que ya no había en La
Noria. Esta ciudad es de todos, no de unos
pocos".
El reparto.- Desde
Fiestas aclaran que ayer se pusieron a la venta
4.500 entradas para el aforo de 7.300 personas
previsto en la final de murgas. Cada finalista
el año pasado (8) recibirá 100 hasta un total de
800; las no finalistas (11, contando la Ni Fú-Ni
Fá) otras 50 (550) y las infantiles (20), diez
cada una (200). Esas 1.550 más 4.500 de las
taquillas suponen 6.050. Para llegar a 7.300
quedarían 1.250, reservadas a compromisos.